Espérame
Esas fueron las últimas palabras que escuché de él, ellas fueron mi última caricia, mi último anhelo
Ha sido una larga espera y sin embargo sigo aquí, sigo mirando al cielo nocturno esperando una estrella fugaz, una estrella que tal vez nunca regrese, una estrella que tal vez me ha abandonado, pero
¿Acaso mis memorias de esperanza siguen siendo válidas, o las lágrimas las han diluido?
No lo se, no estoy segura, pero la senda me sigue pidiendo que espere, algo me dice que no me rinda. Así que esperaré un día más
¿Cuánto tiempo ha pasado desde que estoy aquí? Ya no lo recuerdo, miro a mí alrededor cubierta de nieve, aún esperando a que vuelva, bajo la suave luminiscencia de un faro apartado de la aldea, tan lejana que apenas percibo sombras grises de construcciones ante mis ojos adoloridos por el frío. ¿Ah donde has ido? ¿Es que me has olvidado? No, por supuesto que no, tu nunca lo harías
tu nunca me dejarías aquí sola
tu nunca me abandonarías
¿cierto?
Mis ojos se están cerrando de nuevo, casi no puedo aguantar el hambre y siento como si mi delgado cuerpo se adormeciera tratando de mantenerme caliente bajo la fría nieve que cae, mi abrigo no es suficiente para calentarme
¿Qué es ese ruido? Trato de abrir los ojos, pero siento como si estuvieran adheridos, luego trato de moverme y siento todo mi cuerpo exánime, creo que me he congelado de tanto esperar.
-¿Qué es eso?- escucho cercanos a unos hombres.
-Creo que es un perro- contesta uno de ellos.
Siento unas manos suaves retirar la nieve de mi cuerpo y luego una cálida caricia, que bello se siente, que recuerdos más tristes me trae, que sentimiento más abrumador llena mi interior, sin embargo, apenas y puedo mover suavemente la cola.
-Aún está vivo- asegura el hombre dándome palmaditas en la cabeza.
Al fin soy capaz de abrir los ojos, lo sabía, ninguno de ellos es mi amigo. ¿¡Pero que es lo que hacen!? Están tratando de moverme, están tratando de alejarme de mi sitio de espera. ¡No, no pueden hacerlo! ¡No pueden alejarme del lugar en donde me pidió que lo esperara! ¿Qué tal si vuelve y no me encuentra?
-Será mejor dejarle aquí, está muy agresivo-
-Pero
si lo dejamos aquí morirá sin duda, se aproxima una helada-
-Preguntaremos en la aldea si alguien perdió un Borzoi blanco-
Finalmente se están marchando, ahora podré esperar en paz a que El Hombre Viejo vuelva por mí, ya puedo imaginarlo, con su sonrisa y un enorme trozo de pan para mí, llamándome buena chica como siempre lo hace cuando está feliz de verme
El frío es cada vez más fuerte, y las ventiscas son heladas, creo que no podré esperar más, pero
no puedo alejarme de este lugar, ¿Qué tal si El Hombre Viejo viene por mí y no estoy aquí? Creerá que me he olvidado de él. Seguiré esperando, un día más, solo un día más
Un zorro pasa a mi lado, contemplándome como si preguntara ¿Qué haces aquí helándote?, espero al Hombre Viejo, contesto para mis adentros. ¿Y que si no vuelve? ¿Se desvanecerán todos mis sueños? No, solamente debo seguir teniendo esperanza.
Pero, ¿Será acaso que hay una señal que aun no he visto? Se que mi corazón debería guiarme, pero hay un vacío terrible dentro de mí que me pide que me olvide de mi espera
Ya no puedo más, si no parto ahora moriré, ¿Es que acaso debo estar satisfecha y no lo se? No, aún hay una voz dentro de mí que me dice que espere, que debo esperar.
-¿Maggie?- escucho lejana una voz ronca.
¡No puede ser, esa voz, ha dicho mi nombre! Ya no puedo levantarme, pero dirijo la mirada hacia la voz y ahí está, la figura del Hombre Viejo, mi espera valió, sabía que volvería, me siento tan feliz.
-¡Maggie, lo siento, lo siento!- solloza el Hombre Viejo.
-¿Porqué sollozas amigo? Aquí estoy, ¿no estas feliz de verme?- trato de decirle con la mirada siendo capaz de emitir simplemente leves aullidos.
-Olvidé que te había dejado aquí y te busqué, te busqué por tanto tiempo-
-Ya, ya, olvídalo, yo te comprendo, se que me amas y aun si no lo hicieras yo seguiría amándote- trato de lamerlo pero mi cuerpo está paralizado.
-Maggie, si tan solo te hubiera encontrado antes
-
Mi corazón late tan lento, cada vez más lento, ya ni siquiera siento hambre, todo mi cuerpo se ha relajado, ya no llores Hombre Viejo, soy feliz de saber que me recordaste y de que viniste por mi
Gracias.
Estaré aguardando por ti al otro lado del puente para ayudarte a cruzarlo, esperaré hasta que sea tu momento y guardaré por ti desde aquí.











